COVID-19: ¿Genocidio Mundial o Psicosis Colectiva?

20.03.2020

Por: Yorry Warthon. Los peruanos estamos acostumbrados a las masacres. Y no hablo de masacres deportivas, precisamente.

Basta recorrer -dando zapping- nuestra suculenta parrilla televisiva para encontrar un completo Buffet de delitos tales como asesinatos, parricidios, feminicidios, infanticidios, violaciones sexuales, entre otros delitos comunes. (El horario de protección al menor es un soberano saludo militar).

Ahora, si tu paladar es más exquisito, seguramente te decantarás por delitos como el pánico financiero, malversación de fondos, lavado de activos, entre otros. Un paladar como el de Luciana León p.e.

Pero pese a que los peruanos estamos acostumbrados al sufrimiento, siempre seremos susceptibles de entrar en pánico colectivo cuando "los de arriba" tiren los hilos de la información y le inyecten a nuestra mente potentes dosis de inestabilidad.

Entonces, inmediatamente la inescrupulosa maquinaria globalista se echará a andar, y la población más vulnerable se transformará en víctima de un genocidio global que nada tiene que ver con una guerra bacteriológica.

Sin embargo, asumamos que este virus sí tiene la trascendencia mundial que nos cuentan.

Analicemos: Gobiernos de la región comparten y homologan -cual plagio escolar- medidas que buscan contrarrestar la expansión del COVID-19. Aquí la principal observación: Establecer medidas para contener el virus y evitar su expansión a estas alturas resulta ser un error condenable. (Un error condenable como el que Martín Vizcarra instaure ahora una cuarentena a nivel nacional).

Con todo ello, aún así nos siguen vendiendo cual si fuera un 'best seller' el muy célebre Coronavirus, y naturalmente -en sociedades como las nuestras- se desata el saqueo, el desabastecimiento, la crisis financiera, e inician las especulaciones. Esto pasa en el Perú, y está sucediendo en todo LATAM.

¿El "antídoto"? i) Asumir que inevitablemente el COVID-19 se expandirá y que millones de personas quedarán infectadas, ii) Aprovechar esta como una situación que permite autoexamirnar nuestro sistema sanitario y hacerle mejoras con urgencia, iii) Promover un compromiso general y responsabilidad cívica para desarrollar mejores hábitos de higiene personal y alimentación en favor de las poblaciones vulnerables (aquí coadyuva el Estado). Ya está. Se acabó el drama.

Volviendo al verdadero epicentro del problema, vale preguntarnos ¿quienes ganan? Es lógico; quienes dominan, controlan y manipulan la información privilegiada a perfecto antojo.

Vamos con la lista: Especuladores financieros, metacapitalistas tecnológicos, infiltrados en la ONU, el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), gobiernos nacionales, prensa corrupta, fundaciones, ONGs. Todos ellos explotan la situación y sacan provecho de esta tragedia.

Hasta aquí ¿sigues pensando que comprar papel higiénico y/o compartir el video de Salvador del Solar en Facebook es la luz al final del túnel?

Estos personajes son capaces de promover el genocidio abortista, la hipersexualización infantil, la eliminación de enfermos y ancianos para mermar la población mundial, con el único fin de acumular poder político y económico.

Continúo; mediante la politización extrema del virus, la prensa ha sembrado psicosis colectiva, exacerbando emociones y nublando razones a fin de tener un ganado listo para ser "arreado".

Entonces, cuestionemos ¿Cual es el pimer gran efecto de esta Pandemia?: Fuertes caídas en bolsas de valores de principales mercados internacionales. Ergo, la cúpula mundial accede a la compra de valores a costo ganga (actividad económica reducida, bonos, créditos de emergencia, etc).

Para cerrar; ante la pregunta que coloqué como título de esta columna, es claro que sí estamos afectos a un genocidio mundial, alentado por la implantación de una psicosis que trasciende fronteras.

En mi opinión, el gran problema a resolver NO es el COVID-19. El problema pasa por controlar la información que se provee a las poblaciones más débiles y expuestas al pánico colectivo.

Iniciemos por diezmar la dosis en la politización del virus.